De mangar en espacios públicos y otras bellas costumbres

Pocas cosas son tan tristes como una noche de un día 13 o 14 para ponerlo mas trágico, tan cerca y a la vez tan lejos de cobrar la quincena y lo que esta representa en materia de elaboración de desajustes, planeamiento de estrujadera de ropa y visita a espacios de estadía no específicamente por más de 4 horas.

Los viejos de uno están en la casa, el deber llama, la mala fe está a la cintura (o al pecho si es usted bien dotado) y como la vida vale menos que esos RD$650 que usted ahora mismo NO tiene para ir a un lugar mas “tranquilo”, pues  a buscar una sombrita y que sea lo que Dios quiera.

“Mangar” en espacios abiertos es uno de los deportes extremos por excelencia en la República Dominicana. Ya sea por un estado anémico en la cartera, por simple emoción o porque bueno, asi se dio, lo cierto es que todo el que se atrave a decir que ha vivido al menos 1 experiencia de este tipo debe de haber tenido.

La plaza de la cultura, el parqueo del conservatorio de música, los parqueos solitarios del malecón, algunos callejones cerca de la atarazana, parqueos universitarios son solo algunos de los lugares frecuentados por los aventureros que quieren saber  si es verdad que ese entintado resuelve.

La emoción del sitio nuevo, el movimiento del carro, el sonido del viento, los vidrios empañados crean la atmosfera perfecta para que la emoción renueve la relación o para un policía en busca de su picapollo.

Ah claro, los policías: esos que asechan desde las sombras tus movimientos de fiera en celo en espera por el momento adecuado para que por mas explicaciones que quieras dar la escena del crimen hable por si misma y el desenvolvimiento de los RD$300 pesos de la vergüenza (lo que te quedaba en la cartera para respirar hasta el próximo cobro) hagan su debut en la mano de ese al que con voz seca le dices “comando” mientras te acomodas lo que aun tienes mas duro que la crisis del 2006.

A ellos les encanta eso:

– Nock, nock, nock – Amigo, que ute hace ahí adentro y por que eso vidrio tan asi de empañao? BANG! $300 peso tarifa MINIMA!

Pero bueno, como aclaramos anteriormente: Esto es un deporte extremo y como tal, tiene sus riesgos.

Cabe destacar lo bueno del meneo: Es gratis! Además, los sudores siempre son sexy y el bajo a guto que coge el carro no se lo va a dar ningún ambientador.

¿Y tú? ¿Tienes alguna experiencia que quieras contar? ¿Algún espacio que quieras sugerir? Comentame 😀

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5 responses to “De mangar en espacios públicos y otras bellas costumbres

  1. Verano del 2003, Plaza de la Cultura, Museo de Historia Natural:

    Después de días metido en el chat de gay.com decidimos encontrarnos, ninguno de los dos tenia carro, el vivía de aquel lado y yo estudiaba en APEC así que acordamos encontrarnos en la Plaza de la Cultura. Yo era super tímido en ese entonces, el no tanto y mas resuelto. Caminamos, hablamos y nos sentamos. El sugirió ir a al museo de Historia Natural y ver lo que exponían, dijo que casi no iba nadie y que yo tenia una boca “muy bonita”, que había lugares oscuros “por ser una institución del gobierno” no le ponían mucha atención. Yo me negué, pero a los 3 minutos ya me había convencido. Entramos, 10 pesos cada uno, pero como eramos estudiantes pagamos 5. El subió las escaleras, yo le seguí, el tipo se sabia todo, lo perdí de vista y escuche que me llamo, cuando voy estaba detrás de una columna y suas! ahí comenzó el estruje, sin darme cuenta estábamos tirados en el piso, yo sobre el, ojos cerrados, me había olvidado de todo, pero recordé donde estaba y abrí los ojos por precaución, miro la cara de el y veo que lo disfruta, pero de repente su semblante cambio y vi que miraba con cara de aterrorizado al techo, cuando giro la cabeza para ver que miraba me contagie de su terror, había un hombre mirándonos, no decía nada, solo miraba. Inmediatamente nos paramos del piso, corrimos, bajamos las escaleras casi volando y salimos de la plaza en segundos. El corazón se me quería salir del pecho.

    Le dije, hablamos luego y me monte en una OMSA. Mas nunca supe del tipo y mas nunca volvía al Museo de Historia Natural, después me entere que lo habían cerrado por que se había contaminado con algo.

    Me encanto esta entrada y me trajo momentos a la cabeza. La mayoría hemos pasado por eso de “mangar en sitios públicos”.

    Abrazo.

  2. Eso pasa mucho en la playa, cuando se van leeeeejoooooo y se llevan del juego de las olas…. por alguna razón, siempre están uno frente al otro xD

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